En este artículo
Cómo se unen color y elemento
En el sistema de los cinco elementos, cada color tiene su casa. El verde pertenece a la madera, el rojo al fuego, el amarillo y el marrón a la tierra, el blanco y los tonos metálicos al metal, y el azul oscuro y el negro al agua. La correspondencia es un código simbólico, no una medida de cómo te afectan los colores.
Lo que sí dice la ciencia es que el color puede influir en el ánimo y en la percepción del espacio, aunque las respuestas varían de una persona a otra. Una estancia clara parece más grande; una oscura resulta acogedora pero más pequeña.
Madera: verde y verde azulado
El verde se vincula con el crecimiento, la renovación y la calma. El salvia y el eucalipto son populares en dormitorios y estudios, mientras que los verdes más intensos sientan bien en salones. Las plantas y los muebles de madera aportan el elemento en forma material.
Combínalo con blanco o arena para dar frescura, o con madera cálida para un aire natural.
Fuego y tierra: rojo, naranja, amarillo, marrón
El rojo y el naranja son atrevidos. La tradición los asocia con la fama y la energía, así que úsalos como acentos, por ejemplo cojines, una puerta de entrada o una pantalla de lámpara, no en todas las paredes. Son los colores que más se desaconsejan en dormitorios.
El amarillo, la arena, la terracota y el marrón dan arraigo a una estancia. Unos cojines mostaza, un jarrón de barro o una alfombra cálida aportan un tono terroso sin abrumar.
Metal y agua: blanco, gris, azul, negro
El blanco y el gris dan claridad y favorecen espacios pequeños y despachos. Añade toques metálicos como latón, plata u oro para dar calidez. Las formas redondas también pertenecen al metal.
El azul y el negro son agua: calma, profundidad, reflejo. Los acentos marino funcionan en baños y estudios. Una estancia entera en negro se considera pesada, así que combínala con tonos más claros.
Elegir una paleta para una estancia
Una receta sencilla es una base neutra (blanco, crema, gris claro), uno o dos colores secundarios y un pequeño acento. Para un dormitorio: arena, salvia y azul empolvado. Para una cocina: blanco, madera y un acento cálido. Para un despacho: blanco, madera clara y verde.
Consulta las páginas de el dormitorio y el despacho para los detalles. Prueba un color con un bote de muestra o un trozo de tela durante una semana antes de comprometer una pared entera.
Alquiler, acentos y tu propio gusto
Si no puedes pintar, usa textiles, cojines, mantas, cuadros, pantallas de lámpara y flores. Cambian rápido el aspecto de una estancia y se pueden llevar a otro sitio.
No te sientas atado a la tabla. Si te encanta un color, probablemente te servirá mejor que uno elegido por norma. El feng shui, en su mejor versión, es una pista, no una orden.
Errores frecuentes con el color
Los fallos habituales son usar un solo elemento en todas partes, copiar una tabla sin mirar la luz de tu estancia y comprar piezas que solo encajan con la teoría. Las habitaciones orientadas al norte se ven más frías y pueden pedir tonos más cálidos; las soleadas orientadas al sur admiten tonos más fríos.
Mira tu estancia a distintas horas del día antes de decidir. La luz natural cambia el color más que cualquier regla, y una muestra que puedas ver por la mañana y por la tarde rara vez te dejará mal.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el color de la suerte?
No hay ninguno. El rojo se considera auspicioso en la cultura china, pero en feng shui lo que importa es el equilibrio, no un color afortunado.
¿Debo repintar para seguir el feng shui?
No necesariamente. Los textiles y la decoración son una forma fácil de probar colores.
¿Puedo usar negro?
Sí, como acento. Las superficies negras grandes suelen suavizarse con tonos más claros.